un regalo inesperado

Me levanto despacito, no vaya a ser que el terremoto que tengo en la cabeza se empiece a mover de nuevo. Ayer tuve bastante. Ya decía yo que dos copas por 7 euros era muy barato…

Cierro un poco las cortinas. La luz es intensa en la Costa del Sol malagueña. Enciendo el pequeño portátil y me conecto a duras penas para trabajar un rato.

Y, de pronto, descubro en la bandeja de entrada un regalo inesperado. Stultifer ha distinguido a los Chiscos como el blog del día!!!

Entro corriendo en Chiscos, me voy también corriendo a No sin mi cámara, salgo y vuelvo para terminar de creérmelo…

Es verdad, aquí está, y aquí lo pongo. Agradecida, contenta, y un poco cortada por el honor inmerecido. Qué ilusión que un bloguero con solera haya llegado hasta este rincón y le hayan gustado nuestros ‘contenidos y matices’.

Muchas gracias, Stultifer!!!

Estoy deseando llegar a casa para contárselo a los Chiscos. Les va a encantar.

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Una lección de deportividad

Tarde de ayer. Estadio Ruiz de Lopera, Sevilla. Hasta la bandera. Tras una liga desaprovechada y más de cien minutos dependiendo de los resultados de otros partidos, Betis y Valladolid se jugaban la permanencia en primera a un solo gol. Cara o cruz. Tú o yo.

El empate a uno parecía imposible de romper por ninguno de los dos equipos pero, mientras el Pucela mostraba la misma descoordinación táctica que en toda la última vuelta, el Betis lo seguía intentando, dejándose la piel en cada balón. Misión imposible. A cinco minutos del final, sus aficionados lloraban ya desconsoladamente el descenso a segunda.

Cuando el árbitro dio los tres pitidos, aquello parecía un funeral. Sólo los 900 aficionados vallisoletanos daban saltos de alegría en la grada, mientras sus jugadores les agradecían el apoyo desde el centro del césped.

De pronto, contra todo pronóstico, a pesar de las lágrimas, a pesar de la injusta derrota, el Ruiz de Lopera enterito se unió en una ovación respetuosa a la fiesta de sus rivales, felicitándolos por la permanencia.

En ese mismo instante, en los bares de la capital castellana se hacía el silencio. Los aficionados pucelanos detenían un momento sus cánticos de victoria, pasmados y emocionados ante la actitud de suprema deportividad de la afición bética.

No hay duda. Por eso dicen que Sevilla tiene algo especial. Es por su gente.

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lo prometido

Como lo prometido es deuda, aquí está una foto de los Chiscos bebés y su mamá, la Chula.

Es un poco mala pero, desafortunadamente, no tengo más que dos en papel.

¿A que son guapos? A mí me parecen los más bonitos del mundo 🙂

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frases tontas

Se me haría raro. Muy raro. Difícil. Muy difícil.

Hay lugares que es imposible visitar si ya no está quien les daba sentido.

Tienen razón, es mejor seguir perdida entre aviones, entre canciones y carreteras y, en la distancia, no ser más su parte incompleta.

Pero se equivocan en algo: es inútil escribir frases sobre la arena si no hay nadie para leerla en nuestra playa.

Aunque, a veces, sea tan difícil escapar de las frases tontas.

los chiscos cumplen 11 añitos

Aunque hemos estado muy atareados todo el día con tanta tarta de friskies y tanto mimo extra, no podía dejar de pasarme hoy por aquí para contaros que los Chiscos cumplen 11 añitos!!!

Un 25 de mayo de 1998, en un sofá de mimbre, la Chula trajo al mundo solita a Chisco y Clyde, estas dos preciosidades,  y a un hermanito que no tuvo tan buena suerte.

A ver si mañana encuentro una foto, para que veáis qué cosas más lindas 🙂

Pues eso, que nos vamos a seguir celebrándolo

¡Muchas felicidades, chisquiños!

muchas felicidades

Que todos los duendes se conjuguen hoy para que este sea un día muy, muy especial. Que seas feliz desde que te levantes hasta que te acuestes, y que ya nunca dejes de serlo. Que, aunque no leas este post, la brisa de mayo te haga llegar esta humilde felicitación cargada de amor.

¡Muchas felicidades, pirata!

turistas de primera y de segunda

En algunos países hay una práctica habitual cuya implantación no consigo entender y que, además, me china bastante.

Se trata de la tasa de entrada establecida en monumentos, parques naturales y otros atractivos turísticos de algunos países, que es más cara para los extranjeros.

Si vas, por ejemplo, a las islas Galápagos, sólo por pisar el aeropuerto habrás de pagar 100 dólares. Si eres ecuatoriano, en cambio, la tasa es mucho más reducida, creo recordar que de unos 10 dólares. Esto ocurre en muchos de los países de Latinoamérica y África.

Será que sus nacionales tienen menor poder adquisitivo que los visitantes, pensé. Pero claro, esta teoría se desmonta si es un ciudadano de Ruanda el que viaja a Argentina, por ejemplo. Y, al revés, si un islandés viene a España, debería de pagar más que un español. Porque en ningún caso te preguntan cuáles son tus posibles. Así que ese no debe de ser el criterio.

En cambio, si a los que viajan se les supone que tienen dinero suficiente y la medida pretende beneficiar la economía local, habría que implantarlo en todos los países, no sólo en los que están en vías de desarrollo, también en Europa. A la misma conclusión se llega si la intención es que los nacionales disfruten de su patrimonio más barato que nadie. ¿Por qué no se hace lo mismo en España?

No sé, lo mire como lo mire, no hay ninguna razón que me encaje para todos los casos. Así que lo único que puedo decir es que a mí me china profundamente la discriminación esa. Sobre todo porque siempre me toca el lado de los que pagan más.

Y donde ya no puedo contener la indignación es en los monumentos o enclaves en los que nuestro país financia el cotarro, a través de la prolífica e hiperactiva Agencia de Cooperación Española, que es como Dios, está en todas partes.

Que conste que me parece muy bien que financie las lechugas que comen las tortugas de Galápagos, pero digo yo que, entonces, a los españoles nos podían hacer un descuentito.

islas Galápagos