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lo que no sé dónde meter

verano

Después de tanto tiempo de no poder dedicar un rato a recorrer la blogosfera como dios manda; desacostumbrada ya a escribir con los chiscos; me cuelo aquí de puntillas.

Para que no se diga que en el blog de los chiscos no existe el verano, que es lo que más nos gusta en el mundo.

En este mes de fiestas, playas y homenajes gastronómicos al aire libre. Aunque desde la meseta castellana -que este año se niega a ser también tórrida- se eche de menos el olor a nivea…

A ver si va a ser verdad esto de la crisis. Sigue sin haber dónde aparcar, y las terrazas y los bares están llenos. No sé, quizá agosto nos regale por fin las calles vacías, esas que tanto me gustan.

Lo que está claro es que, si julio fue bueno, agosto será mejor, porque va a comenzar con un concierto -o dos, ya veremos- del Boss, y luego pienso hacer visitas a mis amigos, aunque sean cortas, cenitas varias, y seguro que más de una escapada a la playa.

Después de mil años hoy inauguran la autovía que une la meseta con Santander -qué gusto, estoy deseando estrenarla- y, por si fuese poco, la última semana me voy a dedicar íntegramente a mi verdadera vocación: darme a la piña colada en una playa caribeña…

No me digáis que no pinta bien la cosa. Cómo no me va a gustar el verano!

Un beso a todos. A los que estáis ya a remojo y a los que no. A los que ya habéis vuelto morenos y a los que aún estáis eligiendo bronceador (ah, no, que ahora se dice protector solar 😀

perrito en alentejo

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ya queda poco

Después de tantos días de dormir cuatro horas, de sobrevivir a base de algo con aspirinas para calmar el dolor que provoca la tensión; de esfuerzos conjuntos; después de tanto tiempo sin ver a los amigos, sin disfrutar de un minuto libre; de haber dejado en el camino tantas cosas que duelen, incluida la piel… Ya queda poco.

Poco para que se vea el resultado, para volver a sentir la brisa en la cara fuera de este encierro de ordenador, café y cigarrillos; poco para que el mundo decida si tanto esfuerzo merece dar frutos.

Por empeño, por ilusión, por ganas, desde luego, no será. Vamos a por el último esfuerzo, que ya queda poco.

sabor salao

esto parece el blog de Lindoro

…y ése es el título con el que pensaba yo disculparme de tanta ausencia, por aquello de que mal de muchos consuelo de tontos… hasta que echo un vistazo al blog de la criatura… y resulta que ahora actualiza como un loco!! Hay que fastidiarse, seguro que lo hace por dejarme quedar mal. 😛

Bueno, pues eso, que este blog últimamente es un desastre, pero es simplemente porque la autora anda este mes con un lío tal de trabajo que está a punto de perder el poco sentidiño que le quedaba.

Vamos, que me voy a dar a la buena vida directamente y sin remordimientos, que esto de trabajar tanto no sé yo si cunde aunque entretener, entretiene una barbaridad. Y, para la operación bikini, mejor que la fruta a media tarde, eh? He bajado más en quince días de estrés que en dos meses de dieta.

De momento, no puedo dejarlo, pero ya queda poco, el último sprint. El martes comienzo un viaje que me llevará a uno de los países más fascinantes del mundo, la India. Un par de semanitas por Delhi, Gujarat y Goa. Calorcito, mucho calorcito. 🙂

Así que, en medio del lío, necesitaba pasar por aquí un segundo. Para daros las gracias por vuestros comentarios, por tanta entrada infructuosa, por preocuparos por mí.

Para contaros que os he leído un rato apresurado aunque no me haya dado tiempo a comentar. Espero ponerme al día a la vuelta. No me esperéis hasta primeros de mayo, pero sabed que os llevaré a todos en la maleta que no pesa, donde se lleva a los que se quiere de verdad. Incluida a cierta personita con apariencia de lenteja.

Un beso grande

mortadelo

a la moda

Me llegaba ayer un mensaje -que mi correo de gmail confinó sabiamente a la carpeta de spam-, con el siguiente asunto:

¿Quieres vestir como Kate Moss?

Sorprendente. ¿Cómo se puede preguntar eso y pensar que alguien va a abrir el correo con semejante planteamiento?

Me importa un pito cómo viste Kate Moss. Y, aunque no fuese así, ¿qué interés iba a tener yo -o nadie- en vestir como ella -o como ninguna otra-?

Eso, dejando aparte que vestir como una top model internacional, que creo que es a lo que se dedica la criatura, debe ser poco menos que insostenible para el bolsillo de cualquier mortal.

Yo no sé definir cómo visto. A veces me miro al espejo y descubro una imagen demasiado seria para la payasa que llevo dentro y demasiado conservadora para lo transgresora que me considero. Otras me encanta lo que veo.

Me gusta cambiar. Unas veces ir de niña buena y otras de femme fatal. Estas últimas menos de lo que yo quisiera, pero en cuanto la dichosa dieta me haga efecto que se preparen las calles, que voy a salir a romper.

De todas formas, mi relación con la moda es francamente mejorable. Odio probarme ropa en las tiendas, sobre todo vaqueros, me entran unos agobios terribles. Salvo que me acompañe Blueyes, que es un asesor magnífico al que siempre hago caso.

Unos días me gustan los colorines, cuanto más mejor. Otros, el negro riguroso. Si algo me gusta me lo calzo sin complejos, sea o no rarito, y se descojonen o no mis amigos. Tengo comprobadísimo que cuando te sientes bien con algo te vas comiendo el mundo, por muy pintas que vayas. Y viceversa.

A veces me apetece ponerme cualquier cosa, y otras ir divina de la muerte, supongo que como a todo el mundo. La ropa, como el peinado, es una cosa fácilmente intercambiable, con la ventaja de que no tiene postoperatorio y ninguna decisión es irreversible.

En fin. Que NO quiero vestir como Kate Moss. Por supuesto, el correo ni se me ocurrió abrirlo, del spam pasó directamente a la papelera. Cada vez me desprendo más rápido de las cosas que no me interesan. Me encanta.

agatha1

adrenalina

Si es que estos días no tengo ni un minuto libre… Y, si lo tengo, antes que actualizar prefiero comentar y antes que eso leeros… Así que sí, esto va peor que el blog de Lindoro 😉

Hasta los chiscos notan mi ausencia -mental- y pasan de hacerme compañía junto al teclado… En fin, que son picos de trabajo, que seguro merecerán la pena.

En el fondo me encanta, no puedo disimularlo. Es ver mi agenda escolar con las páginas a rebosar de notas y me sube como un gustito por la espalda… creo que es la adrenalina, que me tiene enganchada, como la mala vida.

déjate llevar

Si es que esto es imparable. Estalla la vida, se aligeran las ropas, vuelven las sonrisas morenas, la ciudad se llena de colores. No puedes resistirte, así que déjate llevar. Siente el sol en la piel, desempolva ese sombrero que te queda tan bien, hidrátate los labios para poder besar sin freno, redescubre la noche, y la mañana, abre las ventanas y deja que entre el verano en tu casa y en tu cara. Que sí, que al fin y al cabo, la primavera sólo viene para anunciarnos que el verano está muy cerca. Y esto es ya imparable!!