gabriela

Gabriela es completamente feliz y se nota. En su desparpajo, en sus palabras. Pero sobre todo se nota en los ojos de los que la rodean que, mirándola embobados, se limitan a reflejar los suyos, pequeños, limpios, almendrados, de un color indefinido.

Se mueve por el mundo, que es suyo entero, con una soltura sofisticada, a risa limpia. Busca piedras como si fuesen lo más fascinante que se puede encontrar. Ama la vida y transmite amor. Aunque no te lo merezcas, Gabriela te desarma dándote abrazos de oso y besos con sabor a regaliz, con sus morretes manchados de cualquier cosa.

Me gusta mirarla cuando se empeña, autosuficiente, en abrochar sola la cremallera de su chaleco rojo de plumas. Se concentra tanto que aprieta sin querer la boquita de fresa en delicioso mohín, y las manitas se le pierden en destrezas pequeñas.

A veces se te queda mirando fijamente y sonríe. Otras, se deshace en carcajadas, como cuando le aprietas el botón blanco de la risa que tiene en el ombligo. Si le acaricias el pelo, suave, liso, con ese chicho salado que se descoloca sin remedio, entrecierra los ojos y ronronea como un gato.

A sus tres años y tres meses, Gabriela no tiene aún edad para saber leer, pero engaña a todos porque desborda imaginación. Agarra el papel con mano firme y comienza a descifrar lo que pone en cada ‘filita’ con tal seguridad que las líneas cobran vidas nuevas en su voz de muñeca linda.

Es capaz de coger una notificación de la Hacienda Tributaria y, en un momentito, convertirla en una historia que fascina y deja sin palabras. Comienza a leer y te cuenta que en algún lugar de su Santander querido tiene un caballo que pasta libre por el campo, o que esta semana hay que trabajar duro en el cole.

Y tú la miras embobado, porque a Gabriela hay pocas formas de mirarla que no sea embobado. Si acaso, envidioso de esa luz que desprende cuando se mueve y que ilumina a los que se cruzan en su camino.

Ella aún no lo sabe, pero Gabriela tiene estrella. En unos años habrá olvidado a su adorada Tarta de Fresa y al bebé muñeco que zarandea sin piedad como una madre desnaturalizada. Entonces, el mundo todo se rendirá a los pies de esta mujer independiente y embriagadora. Porque se lo va a comer. Literalmente.

Y ese día, cuando sea una profesional de éxito y una mujer de bandera, les enviaré a los que la quieren tanto estas líneas. Para que recuerden que lo hicieron muy bien. Que se notaba desde el principio. Que, como ocurre con todas las obras maestras, el comienzo de Gabriela era ya un magnífico boceto.

tarta-de-fresa

Anuncios

9 Respuestas a “gabriela

  1. Gabriela y los niños….siempre nos harán tener una sonrisa. Si Gabriela existe..tu cuento será una joya para ella el día de mañana.
    Describes a la niña que todos querríamos tener cerca para que nos hiciera reir con una certificación de Hacienda. Besos Ana y buenos días.

  2. Guau. Si su madre llega a leer esto, no sólo va a estar orgullosa y feliz de tener una hija como la que tiene, sino de que amigas suyas, las de verdad, hablen así de ella. Y ojalá tengas razón y se coma el mundo, porque falta gente con ganas de hacerlo.

    Un beso gordo, gordo, mu gordo.

  3. No hay nada mas bonito que la inocencia y la felicidad de un niño.Ojalá fuesemos todos un poco como Gabriela.
    Besos

  4. Muchas gracias por tu forma de verla. Con toda seguridad, la magia de verdad está en tus ojos. Buena semana y un beso.

  5. Siempre he creido,que en nuestro interior,debe avitar por siempre un “pequeño yo”.Es increible la dulzura que desprenden los pequeños cuando hablan,cuando nos miran,su dulce inocencia,nos hace a veces retroceder al pasado,nos hace recordar esos momentos de niñez.Supongo que al fin y al cabo,lo unico que nos queda a nosotros de ese sabor tan dulce,son los recuerdos.
    Pd:Yo tambien quiero un gran abrazo de Grabiela!

  6. yo no puedo ser imparcial, es mi niña la vi nacer y me tiene ganado el corazón todo lo que diga es poco pero si que es cierto que es como sus padres un cielo y toda una campeona.

  7. qué bonita entrada, qué ternura tan grande Ana!! Yo quiero una Gabriela, con su boquita de regaliz y sus ojitos de almendra… o dos si me apuras…
    Biquiños y feliz comienzo de semana!!!!

  8. Que post más mágico Ana!! Me encanta como describes a esa niña, mira que no me gustan los niños pero has conseguido enternecerme con la magia que seguro que desprende esa niña.

    Besos.

  9. Supongo que rompo un poco el encanto si digo que tu entrada también es un poco repipi, quizá por la tarta de fresa -como dices tú con razón de la última de Reikjavik- y reconociendo que algo de magia sí dejas en el entorno. Con decir que alguien que te lea por primera vez podría pensar que te gustan los niños…

    Un abrazo a todos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s