aviso para viejas

Yo soy una tía pacífica. Aunque algunos no lo crean, porque a veces me guste guerrear y discutir por el simple placer de discutir. Aunque otras me embarque en batallas propias y extrañas cuando siento que algo es injusto -con el conformismo no puedo-. De verdad, soy pacífica. Pero un día me voy a chinar (que diría mi amigo Luisdo) y ese día va a arder Troya.

Ayer estaba entrando en una tienda -a ritmo normal- cuando noto un empujón por detrás y veo por el rabillo del ojo un bulto pequeño y peludo que me finta por la izquierda de mala manera y se me cuela descaradamente para dirigirse a la dependienta antes que yo. No, no era un caniche, era una vieja. Con abrigo de conejo, lo menos, y peinado de rulos incluidos.

Vaya por delante que a mí se me puede acusar de cualquier cosa excepto de machismo o de falta de respeto por quienes peinan canas. Si hay algo que me gusta es la gente mayor, pero no toda, claro. Rechazo la idea de que cuanto más viejo más respeto te mereces. El respeto hay que ganárselo, y/o es intrínseco a la persona, desde que nace. Además, cuando alguien es un encanto, esto suele aumentar con los años, pero a los hijoputas también se les hace más grande la cosa a medida que pasa el tiempo. Y, lo siento, pero las tías, no sé por qué, se llevan la palma en esto del morro.

Total, que la vieja se me cuela con malas artes y, encima, se pone a dar la tosta a las pobres dependientas con un morro que lo flipas, intentando que le regalen no sé qué de una promoción que no correspondía. Yo, callada.

Unas horas después salí pitando de trabajar para comprar pan antes de que me cerrasen. Suelo ir a una tienda de barrio, de esas de toda la vida, al lado de casa, donde te van atendiendo por orden. En veinte minutos intentaron saltarse el turno tres viejas más. Con abrigos de animal muerto incluido, perlas en las orejas y más cara que espalda.

No dije nada, porque debo de ser imbécil, pero me debieron de notar en la cara que se me estaban hinchando las narices, porque todavía comentaron algo de la prisa que tenían. Ja! Me río yo de la prisa de unas pavas jubiladas que tienen toda la puta mañana libre para comprar y tienen que ir a la única hora que podemos los demás.

Esto me pasa desde siempre. Estoy hartita de ceder el paso en las aceras, dejar salir antes de entrar, esperar pacientemente mi turno y, a cambio, encontrarme a hordas de viejas repelentes que intentan pisotearme. Y luego, encima, tener que escuchar a cada momento que los jóvenes son unos maleducados.

Así que un día me voy a chinar -que se preparen que está cerca- y al próximo vejestorio que intente colárseme con una maniobra digna de Ronaldinho lo voy a coger del cuello peludo del abrigo y lo voy a levantar en volandas hasta dejarlo colgado en el perchero más próximo, pataleando.

Le voy a hacer un nudo con los rizos de rulo y las orejas, a modo de moño, y encima le voy a poner un cartel que diga: ‘cuanto más vieja soy, más morro tengo’.

Y, terminada la operación, mientras la señora patalea, se lo voy a explicar, bien clarito. Todo esto y mucho más, incluido lo que pienso sobre sus abrigos de piel. Qué ganas tengo.

abrigo-piel_1

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8 Respuestas a “aviso para viejas

  1. ¡¡Mira!! No me digas nada que yo también estoy hasta las narices. Tenía en mente también escribir una entrada sobre este tipo de situaciones, pero lo que describes es muy semejante a lo que tenía pensado poner, así que simplemente me limitaré a añadir más leña al fuego.

    Estoy hasta las pelotas de tener que aguantar la puerta (ya sea del portal, de la farmacia, del estanco o de San Pedro) a viejas/os engalanadas/os que se creen que por el simple hecho de ser viejos tienen derecho a que se lo haga. Y lo mejor de todo es que ni siquiera te dan las putas gracias. Yo al principio lo entendía como economía de aliento, no vaya ser que les dé un soponcio ahí delante. Pero no, es por mala educación.

    También estoy hasta las narices de que los señores mayores vayan escupiendo por la calle unos perdigonazos como bombas de racimo cuando están viendo que hay gente alredor a la que pueden alcanzar con sus misiles. Sería lo mismo que si yo llegase a la consulta del médico y saludase a toda la sala de espera con un pedo bien sonoro.

    Y lo que más me jode, es que, sobre todo las señoras mayores, se tomen la puta libertad de creerse con derecho a decirte lo gordo que estás, lo delgado que estás, lo feo que te has puesto y un largo etcétera.

    De verdad, hay que joderse.
    Besos, amor.

  2. jajajajajajajaaaaaa debo de parecer esquizofrénica o similar ahora mismo, mirando embobada la pantalla y descojonadita viva!!! jajajajaa me río yo de Woody Allen, ¡ya quisiera él esta gracia vuestra! jajajaja
    Cuando llegue ese día, Ana, yo quisiera estar presente, porque el día que tú te chines arde Troya, seguro!!!
    Además y para variar no puedo estar más de acuerdo y mis experiencias (diarias!!!) son exactamente iguales. Yo una vez tuve una en un autobús… no acabamos a tortas porque yo me bajaba tres paradas después y no era cuestión, pero os juro que estaba dispuesta. Os lo resumo: otra manía de vieja con la yo no puedo es la de hablar en alto no sabes bien con quién pero generalmente el fin es la protesta y al primer comentario suele entrar al trapo la vieja de al lado para dar la razón. Pues el caso es que estaba el bus en la parada con la puerta abierta esperando a una chica (con aspecto, efectivamente latinoamericano) y la vieja en cuestión ya nos venía arengando al resto del pasaje porque ese día estaban en huelga los pescadores (españoles de pura cepa) reclamando no sé qué subención (desconozco si con razón) . La señora nos lo contaba porque por lo visto el bus traía retraso porque habían cortado los pescadores no sé qué calles. El caso es que en su pseudo- razonamiento el gobierno no tenía dinero para ellos porque se lo daba todo a los marroquíes, sudamericanos, negros y demás… Yo estaba ya que me mordía el puño (ya me conocéis…) y como la sudamericana que os contaba tardaba en subirse al bus va y dice la puta vieja: “Si es que no tienen ni sangre en las venas” Ahí ya no pude y contesté: “Qué poquita memoria tenemos, señora” jajajaja así, en alto, como ella… jajajaja “Que hace bien poco éramos nosotros los españoles los que nos subíamos a los autobuses suizos, argentinos, alemanes… Y también de nosotros, seguro, me consta, que mi chico es alemán, pensaban que éramos unos lentos de mierda” jajajaja y me contesta: “Pero todos con contrato, señorita” jajajaja Yo: “Pues desde luego, el tío de mi padre, que trabajó como un cabrón en Suiza, de sol a sol, no tenía ningún tipo de contrato y trabajaba, si podía 24 horas al día, que no creo que eso estuviese permitido en Suiza, señora” jajajaja Menos mal que no tuvo derecho de contraréplica porque aquella, era, menos mal, mi parada…

  3. Yo no me corto un pelo con estas cosas porque la gente en general, no sólo los viejos, tienen mucho morro. Encontronazos con personas mayores no he tenido nunca porque por lo general suelen ser bastante respetuosos conmigo, pero recuerdo una vez que un señor bien trajeado me metió un maletinazo en el costado por todo el morro y siguió caminando a toda prisa, no me dio tiempo a decirle nada pero se giró y al toparse con mi mirada siguió mirando al frente.

    Besos.

  4. He leido toooodo tu texto y si te digo la verdad,te entiendo completamente.Soy un chico de 19 años,viviendo practicamente en uno de los barrios mas apartados de Madrid.Y esto mas que Madrid,parece un pueblo,la que no se te cuela porque te conoce,lo hace porque conoce a tus padres,y la que no,pues tan solo lo hace por tocarte los bajos.Que incluso con esa altura te los puede tocar de varias formas.
    Es meramente imposible,bajar a comprar el pan en menos de 10 min.Teniendo la panaderia en frente de casa.
    Por cierto,me gusta mucho escribes;)

  5. Jajaja.no aguanto las colas en el supermercado,ni en la panadería ni en ningún establecimiento,y para colmo que vengan cuatro viejas peludas intentando colarse,y con que arte!!!
    Como una vez le dije a una en el oido…matar a zorras para vestir a otras!
    Besos

  6. Chicos, chicos un poco de calma que si os ponen ahora una ancianita por delante os la coméis. Tengo que deciros una cosa, muy muy importante………………………………………TOTALMENTE DE ACUERDO. Oh Dios, sí por una vez hay unanimidad. Situación que me revienta. Autobus, conductor que pega frenazo y viejuca que empieza, efectivamente Optimista a decir cosas en alto esperando se le una pronto la de al lado.
    Así que me uno a la campaña “Porque seas mayor no nos vaciles.” Besos.

  7. Estoy de acuerdo con Winnieo CALMa que así empiezan los linchamientos,
    1/ estoy totalmente de acuerdo en que las viejas se apuntan a la edad para saltarse todo.
    2/ la educación es parte de la inteligencia y nosotros demostramos calma y paciencia que no pasen esa barrera que arde troya.
    3/ una buena contestación y que sea inteligente es la mejor arma y Ana en eso va sobrada.
    Una Historia: En una ocasión con una amiga entramos en un ascensor y dentro se encontraban dos señoras muy puestas hablando, nosotros entramos y dijimos “buenos días” y…. nada mi amiga seguidamente dijo “mierda para los sordos” al cual las señoras se quedaron Tremulas jajjajajjajaj fue buenisimo ver sus caras .
    Y amigos mirar los comentarios esto ha sido un linchamiento jajjajajjjaj.

  8. 😀
    me he partido de risa con vuestros comentarios, que lo sepáis

    bienvenido, indiyon, muchas gracias por pasarte por aquí

    un beso

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