lo siento

Yo es que, si me pongo, puedo ser muy borde, o muy seca. Un seto, vamos. (Ya lo dice mi amigo Ruben, que soy como una piedra. Bueno, eso lo dice porque las fotos de puestas de sol me parecen una horterada). Hay ocasiones que lo requieren, perfecto. Lo malo es que a veces me quedo corta. Lo peor, que otras me equivoco de objetivo, y arremeto o ignoro a quien no se lo merece. Esas me remuerden la conciencia para los restos.

No sé si os he contado que una vez, en un local céntrico de Madrid, estaba yo comiéndome un kebab cuando entró un chico joven, bien vestido, nervioso, mirando hacia los lados. Dudó antes de elegir, se acercó a mi mesa y, muy educadamente, me preguntó si podía invitarlo a comer algo. Por respuesta obtuvo un no rotundo, automático, doloroso. Me dio las gracias y salió como había entrado. Todavía no he podido quitarme la culpa, aunque he aprendido.

Hace dos años, en Fitur, en plena rueda de prensa, un chico menudo, con cara de bueno, miraba insistentemente por encima de mi hombro, intentando ver mis notas. Como vio que yo me estaba mosqueando y no lograba nada, optó por preguntarme directamente: ¿Hay algo interesante esta tarde? Por respuesta obtuvo otro no, también rotundo, con cara de asco, aunque algo debió de ver en mi agenda, porque allí estaba en la siguiente cita, como un clavo.

Veréis, mi agenda de trabajo de Fitur lleva detrás muchas horas de trabajo y muchos años de lograr los contactos adecuados, y no estoy dispuesta a que cualquier jeta -que seguramente trabaja para un medio grande y gana una pasta- se aproveche de mí. Total, el chico se marchó. Ese año, y al siguiente, me lo volví a encontrar por la feria un par de veces, y siempre me saludaba con una sonrisa.

Hasta aquí, sin remordimientos. Pero, cosas de la vida, este año nos encontramos a última hora del jueves, tomando una cervecita en el stand de unas amigas. El chico, que se llama Dani, se acercó sonriente a saludarme, con cara de sincera alegría. Yo flipaba, pero le seguí el rollo.

Nos pusimos a charlar y me contó que había comenzado en el periodismo de viajes hace dos años. Que le había costado mucho, porque al principio no conocía a nadie, ni tenía detrás ningún medio. Por su cuenta, sin más armas que su espíritu viajero y paciencia, había ido consiguiendo conocer gente y ya comenzaba a publicar cositas. Y se alegraba de verme porque me había conocido cuando empezaba. Para rematarla, me contó que era un fiel lector nuestro.

Hay que fastidiarse. Si lo llego a saber. Me arrepentí de no haberle echado una mano aquel primer año, de no haber sabido adivinar. Tras la cerveza, lo acompañé al metro y resolví algunas de sus dudas lo mejor que pude, le di un par de consejos y le ofrecí mi ayuda para el futuro. Pero eso no me ha quitado la espinita. Cuánto me culpo por no haberle ayudado cuando le hacía más falta.

No siempre las cosas son lo que parecen. O, más bien, si hay dos posibilidades, no hemos de elegir por defecto la más difícil. No todo el mundo quiere aprovecharse de uno. Estos momentos, recuerdo que es mejor quedar cien veces como un tonto que hacer daño una vez a quien no se lo merece.

lo-siento

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5 Respuestas a “lo siento

  1. Espero que si algún día te encuentro en FITUR no me contestes con un NO rotundo jajajaja. Hoy madrugo para empezar el segundo cuatrimestre. Ya te contaré qué tal es, reina. A ver si te localizo uno de estos días. Besos!!

  2. Las apariencia engañan. Estará feliz de poder recibir tu ayuda…no te preocupes has podido remediar el “¿error?”, no , no lo consideres así porque es que todos vamos en este mundo de hoy en día vertiginosamente. Un beso y feliz día.

  3. Yo siempre digo lo que tú al final del blog. Hay que ir a por la vida atribuyendo a los demás buenas intenciones o sino esto sería una locura. Yo creo firmemente que todo el mundo es bueno salvo que nos demuestre lo contrario (y más de una vez, que ya se sabe que “una mala tarde la tiene cualquiera”). En cualquier caso el que quiera sacar partido interesadamente (es decir, aprovecharse) de nuestra ingenuidad… ¡¡allá él!!! Y entroncando con esta misma idea diré que siempre he defendido mi más frontal oposición al topicazo de “de bueno/a que es/eres, es/eres tonto/a”!!!! Vaya mierda de filosofía: la bonhomía, por muy en exceso que se ejerza , nunca podrá derivar en estulticia!!! Los buenos muy buenos, no son más que eso: buenos muy buenos y los tontos pues tontos, sin más! Y los hay con bastante mala idea, por cierto!!!
    Qué guay que estés de vuelta!!! YUPIII!!!!

  4. Lo importante es que has accedido a ayudarle,nunca es tarde.
    Yo también reconozco que soy muy capullo,de los que juzgan sin conocer..un borde inaguantable en muchas ocasiones.
    Pero soy como soy,y ya está!

  5. Bueno Ana, piensa que al final has podido enmendarlo y has quedado bien con el chaval. Además se ve que no te lo tenía porque te saludaba y todo, así que tampoco le des más vueltas que ya sabemos todos que eres una buenaza.

    Besos.

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