viajes de vuelta

De vuelta en casita, a caballo entre la atracción irresistible del sofá, la curiosidad de saber qué ha sido de vuestras vidas en estos días y los mimos atrasados que reclaman los chiscos…

Fitur ha dado de sí lo esperado y más. Cierto que la crisis flotaba en el ambiente, poderosa. Menos profesionales que otros años -algunas ausencias sonadas-, menos stands, pasillos más amplios, menos convocatorias y, sobre todo, dolorosas historias de compañeros que se han quedado en la calle y de otros a los que se les está haciendo muy cuesta arriba este 2009.

Lo único bueno del asunto es que hemos podido comer casi todos los días decentemente, sin ir corriendo de un lado para otro como locos, que era lo habitual. También ha sido más fácil hablar con la gente y encontrarse con los amigos.

Comencé la semana de viaje por Brasil, descubriendo los colores de Pernambuco y las playas desconocidas que todavía le quedan a Rio Grande do Norte, y saludando a los viejos amigos de Gramado, la región de las hortensias (con lo que nos gustan a mi querida optimista y a mí). Es una zona del sur del país que, a pesar de sus gauchos, parece un trocito de Europa, con sus embutidos, sus casitas suizas y esos mercadillos de navidad que bien podrían estar en la misma Finlandia. Eso sí, el encanto de sus gentes es brasileño puro.

El martes se me pasó callejeando Madrid entre amigos muy especiales, y entre vaca y vaca, que está la ciudad tan llenita con la Cow Parade-aprovechad antes del 21 de marzo- que da gloria verla. Volví a la Sal de Montalbán, el restaurante que descubrí hace poco con mis queridas blogueras, para presentárselo y repetir risotto con gorgonzola y rúcula. Por cierto, impresionante el postre de manzana, que no recuerdo cómo se llama.

Tras estos aperitivos sabrosos, el miércoles comenzaban los platos fuertes. No pensaba visitar los pabellones de España, mucho menos por la mañana, con el cortejo real rondando por allí. Ya bastante molestia suponen los arcos de seguridad que forman largas colas en su honor, cada primer día de Fitur.

Pero si creía que me iba a librar de verles la cara (dura) estaba muy equivocada. A media conversación sobre la herencia española en Filipinas, noto un empujón a traición. Me giro, y veo una cadena humana de seguratas que viene avasallando con cintas, para aislar el pasillo de todo contacto humano. Dos segundos, y pasan los príncipes, él y ella, sonriendo a diestro y siniestro como si lo fuesen a prohibir, como si los demás tuviésemos ganas de devolverles la sonrisa, como si no existiesen los bordes de su servicio de seguridad, ni los empujones previos.

En fin. Anécdotas petardas aparte, entre los miles de viajes que saboreé estos días -de momento sólo en forma de aperitivo- hay muchas propuestas interesantes. Os cuento algunas, por si os animáis.

Para abrir boca, cerca y barato, las escapadas de un día en tren turístico de Feve por el norte de España. Son paquetes que incluyen las comidas y visitas a lugares chulos. Hay rutas nuevas y otras no tanto. Ortegal-Ferrol o Porta Norte, en Galicia, el tren del Soplao en Cantabria, o el del Bajo Nalón, en tierras asturianas, tienen muy buena pinta.

También sobre raíles, pero a ritmo de lujo asiático, el Golden Chariot, un tren que recorre enterito el estado indio de Karnataka, desde Bangalore, su capital, y termina en las playas de Goa. De lunes a lunes, siete días y ocho noches de templos, animales salvajes, bazares bulliciosos, paisajes fértiles y mucho, mucho glamour.

Al otro lado del charco, muy cerquita de Cartagena de Indias, Barranquilla puede ser un buen lugar para pasar este carnaval que se nos acerca. Contaba el otro día el embajador de Colombia que ni el más famoso de Rio de Janeiro, con toda su espectacularidad, ha logrado ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El de Barranquilla sí. Será por su mezcla de danzas africanas, caribeñas e indígenas, por su color, o porque toda la ciudad se convierte esos días en una fiesta. Ya ha comenzado, pero hasta finales de febrero queda mucho que bailar.

Si os pilla lejos, como a mí, tenéis opciones muy sabrosas a tiro de piedra. Hay miles, pero os recomiendo el carnaval marinero de Santoña, con sus murgas cántabras; el de Cádiz, con sus famosas chirigotas; o el entroido de Verín, en Orense, divertidísimo, con las máscaras espectaculares de sus cigarróns.

Para una escapada corta, os cuento que Tunisair comenzará en octubre con vuelos directos de Madrid a Tozeur, la puerta del desierto tunecino, jueves y sábados. Ideal para cuatro mimos a los camellos, besarse bajo las estrellas todas y traerse un par de kilos de unos de los mejores dátiles del mundo.

También que Bruselas y Valonia entera se van a llenar este año de viñetas. Tintín, Spirou y los Pitufos nos esperan en Bélgica, con un montón de actividades relacionadas con el mundo del cómic. La mejor fecha, en mayo, aprovechando que hace bueno y abre el Museo Hergé.

Si os gusta estrenar hoteles, Meliá está a punto de reabrir en Sevilla el mítico hotel Colón, alojamiento de toreros y artistas, que han decorado con auténtico mimo y un resultado magnífico. Estoy deseando verlo en directo. También de su marca de lujo -Gran Meliá-, la cadena va a abrir este año uno en Creta, en el que todas las habitaciones son suites con piscina privada. Y a principios de verano otro en Shanghai, en la isla de Pudong, que será el primer rascacielos chino dedicado íntegramente a hotel.

Castilla-La Mancha, mientras, celebra los 20 años del rodaje de Amanece que no es poco, y se va a pasar el verano homenajeando a José Luis Cuerda. Para ello ha creado una ruta turística basada en la película, donde los viajeros podrán descubrir todos sus secretos.

Qué más. Difícil. Fitur ha dado para mucho, como siempre. Si os animáis a visitar Ifema este finde en Madrid, os diré que merece la pena pasarse por Puerto Rico para tomar la mejor piña colada de la historia, por Thailandia para que os regalen una sombrilla de papel, o un masaje; por México para probar tacos y margaritas; o por Colombia para terminar con un buen café.

Hay mucho más, pero no quiero aburriros, que me está quedando larguísimo. Otro día os cuento más. No vaya a ser que mis queridos blogueros se queden sin ideas para sus escapadas. Un beso y felices viajes. Aunque sean de vuelta.

vaca-disenada-por-mariscal

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4 Respuestas a “viajes de vuelta

  1. A ver si puedo ir el fitur del año que viene, que ya me pillará viviendo en Madrid. Siempre he tenido ganas de ir, con lo que me encanta viajar y descubrir sitios nuevos, aunque sea mentalmente.

    Besos.

  2. Como siempre una crónica perfecta Ana. Gracias por todas las ideas. Pero también como siempre lo mejor de tus “viajes” es tu regreso…yo te extrañaba…Un beso

  3. Vaya, se ve que has trabajado como una condenada, guapa. Eso sí, seguro que ese cansancio que me describes cada vez que me hablas de FITUR tiene su recompensa. Me alegra saber que sigues vivita y coleando. Besos amor.

  4. Menudo viaje te has dado!!jejeje,y en pocos pasos..que comodidad!.Me alegro volver a verte por estos viajes de los blogs.
    Besetes

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