no es encanto, es morro

Esta noche soñé que le decía a una antigua compañera de trabajo: no seas tan cutre, hija, gástate por un día los duros, que se te van a oxidar en el banco. Y la tía se quedaba toda seria y me echaba una mirada de hielo, de esas que te dejan paralizada. Es que ni una sola vez se apunta la mujer a nada, ni comidas, ni regalos a un compañero que se jubila, ni lotería de empresa, ni un café con los demás, no vaya a ser que tenga que gastar dinero.

Por supuesto, en directo nunca se lo hubiese dicho, porque me da corte, pero es que me pone muy nerviosa la gente cutre, y he aprovechado para explotar soñando. Me refiero a esos devotos de la virgen del puño a los que parece que se les va la vida cada vez que han de gastarse un euro.

Hace mucho que sé que esto no tiene nada que ver con el poder adquisitivo del individuo en cuestión. Yo he comido de cine en muchos pisos de estudiantes y, en cambio, he pasado hambre y frío invitada a la mesa de algún ilustre notario. Tengo que puntualizar que cariño y buena intención había, sólo que hay quien vive miserablemente porque sale más barato.

No creo que las personas agarradas lo sean de mala fe. Simplemente son así. Seguro que la educación influye mucho, cómo han vivido en su familia la relación con el dinero. Pero eso no es excusa, a no ser que hayas estado en una cueva desde que dejaste el nido. Y, a mí, sinceramente, me dan igual los motivos, ya somos todos mayorcitos.

Antes solíamos salir los viernes a tomar vinos por el centro. Éramos unos cuantos, y cada ronda la pagaba uno, sin orden establecido. Tras unos meses, un compañero me hizo ver que había uno que siempre se hacía el remolón y nunca pagaba. Comencé a fijarme y así era. Se escaqueaba como podía, abandonaba la reunión cuando iba a ser su turno o, el colmo, cuando llegaba su ronda decía que él ya no quería tomar nada más. Y el muy cutre no sacaba la cartera, y se quedaba tan ancho.

Para más inri, el susodicho es arquitecto de familia bien, y gana al mes lo que el resto de compañeros en todo el año. Claro, luego te das cuenta de que es el mismo que siempre se apunta a todos los saraos pero justo el día en que toca apoquinar le surge algo y se borra. Me pregunto si esa gente se comerá el dinero por las noches, o pretenderá llevárselo a la tumba, como los faraones.

Por supuesto, cada uno hace con su dinero y con su vida lo que le da la real gana. Faltaría más. Pero a mí me da muchísima rabia, y lo critico aquí porque me apetece.

Tengo otra pareja de amigos que cuando viaja -tres veces al año- lo hace siempre a destinos donde hay un primo, un amigo o una tía con piso, para ahorrarse el hotel. Y no son precisamente pobres, no. Que una cosa es una cosa, y todos nos quedamos en casa de un amigo cuando nos apetece o cuando no tenemos pelas, y otra es el morro que tienen algunos, que lo hacen por sistema y ni se plantean otra cosa. Es que hay a quien no le importa molestar al vecino lo que haga falta, con tal de ahorrarse unos euros.

Suelen ser los mismos que sí aparecen cuando toca invitar a otro, que sí aceptan los regalos que les hacen, sin decir ni pío. Sin inmutarse ni agradecerlo en condiciones, como si los demás tuviésemos obligaciones unívocas para con ellos. Igual piensan que su simpatía innata -que la suelen tener- ya es suficiente pago para los simples mortales que los rodeamos. Pues va a ser que no. Que eso que ellos consideran encanto, en realidad se llama morro. Y que, por si no se lo enseñaron de pequeños, es de bien nacidos ser agradecidos.

Pues eso, que a mí toda esa gente me pone nerviosísima. Y cada vez tengo más claro que no quiero cutres a mi lado. Ya he perdido por eso a una amiga, que al final no lo era tanto, y creo que no será la última pérdida. Hay personas que al desaparecer de tu vida te dejan mucho más tranquila. Por suerte, la mayoría de mis amigos son generosos y desprendidos, incluida mi familia, personas espléndidas de verdad. Será por eso.

monty-burns

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3 Respuestas a “no es encanto, es morro

  1. cuánta razón y qué gratos recuerdos de cenas y ratos compartidos en pisos de estudiantes… con toda su modestia y todo su encanto… y sobre el sucio dinero pues que me gusta regalar a que me regalen, que este diciembre como cualquiera estoy cometiendo excesos pero regresaré en unas horas a Valladolid cargadito de regalos… te deseo sueños más agradables, los mereces… bss

  2. vaya, qué pena, yo me voy en unas horas de valladolid, así que no coincidiremos…
    que lo pases bien en nuestra tierra, guapo 🙂

  3. De todo hay en el mundo,esta clase de gente es la que se hace rica..como dice mi madre,nadie se hace rico trabajando.
    Besos

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