cariños

Hace un par de meses, un amigo mío decidió cambiar su móvil por uno nuevo, con los puntos de Movistar. Fuimos a una tienda de la marca, a ver qué había, y encontramos uno de Sony Ericsson, muy chulo, que se parece a una radio pequeñita.

Después de media hora de trámites, papeles, mensajes y códigos, cuando ya nos veíamos saliendo por la puerta, la dependienta nos dijo que no nos lo podíamos llevar aún. No le habían hecho no sé qué. Luego nos enteramos de que no les había dado tiempo de bloquearlo para que fuese exclusivo de la compañía. Tres días después y otras tantas visitas fallidas y al fin lo pudo estrenar.

Poco después, mi amigo se dio cuenta de que algo fallaba. Cuando lo llamaban, su voz se oía lejana, como si estuviese en China, por lo menos. Vuelta a la tienda. Será la tarjeta sim, que es vieja. Cambio de tarjeta, cinco euros y dos visitas más, que el sistema no funcionaba y hubo que volver. Vuelta a casa.

Pero nada, seguía sin oirse bien. La enésima visita a la tienda supuso quedarse sin el móvil, que enviaron al servicio técnico de la marca, para reparar. ¿Cuándo estará listo? Ponle quince o veinte días, mínimo. ¿Tanto? Sí, es que tenemos que mandarlo a Madrid. Joder, pero Madrid está a una hora en Ave… Ya. ¿En pleno siglo XXI? Veinte días. Vale, qué le vamos a hacer.

A los quince días clavados llaman de la tienda. Que ya está. Perfecto. Al final ha sido rápido. 😀 Vamos para allá y ahí estaba el móvil, radiante, con ganas de salir por fin al mundo. Metido en su cajita. Al sacarlo, se cae un papelito verde que, con letra muy pequeña, dice lo siguiente:

Me encanta volver a sentirme entre tus manos ¡Te echaba de menos!

Si necesitas más ayuda, no dudes en llamar al 902…

🙂

Os lo juro. Literal. Con sonrisita y todo. No me digáis que no es tierno.

Eso sí, el puto móvil sigue como estaba. Sin funcionar. Llamas y sigue pareciendo que hablas con las Islas Fitji. Así que, esta tarde, vuelta a la tienda y a que lo cambien de una vez por otro nuevo, o por una batidora, que a estas alturas ya no sé qué será más práctico.

Pero el papelito me lo guardo. Por chulo y por ocurrente. Y por cariñoso. Que no están los tiempos para desperdiciar cariños.

un-carino

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4 Respuestas a “cariños

  1. ¡Qué genial!…yo nunca me he encontrado un papelito verde de esos, pero como tengo que cambiar de movil en breve…¡confiaré!
    Ana cuidate, que veo que sigues malita. Un beso enorme.

  2. Ay Ana! Completamente cierto. Estamos en una temporada en la que los cariñitos son necesarios como empujoncitos para espabilarnos (importante no confundir empujoncitos y cariñitos con embestidas jejeje). Qué suerte tienes de que la compañía de tu móvil los haga tan amorosos. El mío me manda a la mierda cada día más.

    Un besote.

  3. Desde luego que es todo un detallazo el de la nota esa, la jodienda es que el móvil de tu amigo siga dando por saco pero bueno, al menos es algo que se puede solucionar comprando que funcione bien.

    Besos.

  4. … y con fotos con las que lo acompañas me dan ganas de repartir papelitos así, y en el reverso perro y gato… respecto al móvil no veo otra solución que lo cambie el año que viene, vamos el que entra…

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