caprichos

Leche caliente. Noche con escalofríos. Madrugón y paseo por la blogosfera que dura lo que un cigarro y otro vaso de leche caliente. Vuelta a la cama. A la hora del ángelus, más leche caliente, ahora con café, y ducha muuuuy larga. De ésas que si te pillan los verdes te hacen un desembarco pirata en el cuarto de baño. Ahora un poco mejor. Hasta que caiga la tarde, supongo.

Entretanto, el mundo ha seguido dando vueltas.

Hace cuatro meses compré dos entradas para el concierto que El canto del loco da esta noche en mi ciudad. No tenía muy claro si podría ir, o con quién. Lo segundo, además, me importaba más bien poco, porque mi intención -ya véis- era darle un beso de tornillo al cantante en esos morritos tan golosos que tiene. En fin. Poco a poco me vino el sentidiño. No, no he renunciado al beso :D, pero he pensado que tengo mejores métodos para conseguirlo que un concierto multitudinario.

Al concierto pensaba ir de todas, todas, porque me encantan, y ya ha pasado tiempo desde la última vez que los vi en directo, en el Rock in Rio, con blueyes. Pero hoy el cuerpo no está para jotas, así que las dos entradas las va a disfrutar una adolescente a la que he visto un par de veces pero quiero como si fuese la hija de mi mejor amigo. Que lo es.

Me cuenta su padre que, cuando se lo dijo, daba grititos de alegría. Me encantó. Yo pensaba que un simple concierto no podría despertar la ilusión de una criatura de la era tecnológica, tan frías ellas. Por lo visto no son muy distintas de los que nos emocionábamos hasta las lágrimas -a escondidas, por salvar el honor- con una bicicleta o un simple muñeco.

Así que la tarde prometía tranquila y caliente. Pero hete aquí que hoy mismo han enterrado al hijo, 28 años, de un amigo común. Era hijo único y mimado hasta más no poder. Seguramente porque desde que nació estaba condenado por una de esas enfermedades raras que te ponen fecha de caducidad. Vivió bien, eterno estudiante de lo que más le gustaba. Lo conocí muy poco, pero era educado y amable y, sobre todo, parecía un buen tío, los genes no suelen fallar. Esta misma semana comenzaba en su primer trabajo. Qué cosas.

Desde mi completo desconocimiento del sentir paternal, todo esto me provoca dos reflexiones:

  • 1) Qué satisfacción debe de sentir un padre cuando oye los grititos de alegría de su hija, tan fáciles de conseguir, dándole un capricho que además sabe inocuo.
  • 2) Si parece difícil negar un capricho a cualquier hijo, me pregunto cómo vas a hacerlo cuando sabes que ni siquiera habrá tiempo para consecuencias.

No sé. No quiero pensar más. Era sólo eso. Cojo las llaves del coche para irme a Palencia, a la ‘misa de familia’, que así pone en la esquela. En la plaza graniza y noto que me suben los calores. Es la fiebre, que vuelve.

Anuncios

Una respuesta a “caprichos

  1. Parece que no se entienden a veces los “caprichos” desl destino ¿no?. Primero de todo cuidate que hace un frío que pela y yo no te quiero malita…segundo… ¡qué dura es la muerte! sí, se llama así…yo la he visto este año pasar por alrededor de los mío en dos ocasiones..en las dos cumplió su amenaza…Hace años en la serie Starsky y Hutch hubo un dialogo que no se me olvida nunca.
    Starski está a punto de morir por algo que le han envenenado y en un momento dado le dice Hutch…
    -Dicen que lo peor es para el que se queda
    – Lo creeré cuando me lo diga el que se va “dice Starsky”
    Vivir es difícil…morir no tiene salida…y aceptar ambas cosas es lo que nos toca. Un beso Ana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s