peligro al volante

Leo esta mañana en la prensa que ha muerto el dueño de un conocido pub de Valladolid, atropellado en una calle céntrica cuando iba en su moto. Me adentro más allá del titular y me entero de que, según la policía local, el accidente no se debió al exceso de velocidad o a la ingesta excesiva de alcohol. Mucho más abajo, entre los datos informativos de relleno, leo que el conductor del turismo tiene 75 años.

Ya está. Me imagino la escena. Al fulano, con sus lentes progresivas mal graduadas y ese ángulo de cuello típico de algunos conductores desde el que es imposible ver la vida; seguro de que toda la puta calle es suya, que para eso peina canas; al volante de su tremendo Mercedes, que para eso lleva toda la vida trabajando -o estafando, vaya usted a saber-; con la empanada propia de quien hace 2.000 kilómetros cada cuatro años y la falta de reflejos irremediable de quien ya le ha arañado ocho décadas a la vida. Y pim-pam-pum. Fuera.

Que igual me equivoco y, mira por dónde, resulta que el señor es un hacha al volante que tiene los reflejos pulidos a base de dar diez vueltas cada mes a la geografía peninsular, y ya era bueno en esto antes de que yo naciera, y me tengo que comer los mocos.

Pero es que estoy harta de ver casos como el primero, la mayoría de los cuales, afortunadamente, se quedan sólo en un susto. Casi siempre, que conste, gracias a la pericia y los reflejos y el buen hacer de conductores más jóvenes y/o más expertos. Y, casi siempre también, con peores coches, que el mundo está muy mal repartido.

Ya lo dice mi padre, la experiencia no es una cuestión de antigüedad. Como aquel peluquero que lleva cuarenta años de oficio, pero se los ha pasado haciendo el mismo corte de pelo, una vez al mes, a los dos parroquianos que quedan en el pueblo.

Mi indignación se dirige, sobre todo, a los responsables político-administrativos que permiten que cualquiera renueve -de sacarlo ni hablamos- su carnet de conducir en menos de cinco minutos con sólo pagar (aunque el psicotécnico ése le haya salido como el culo), y en la misma mañana se rasgan las vestiduras declarando lo peligroso que es comer pipas al volante o conducir más deprisa de lo que ponen las señales. Que esa es otra, hay curvas en que me juego una cena a que las colocaron a boleo para irse a tomar la cervecita.

Me cisco en los muertos de quien me quiere llevar a la cárcel por ir a 200 pero, cuando me mate a 90 por culpa de un pavo que no sabe ni colocar el retrovisor, dirá -me juego otra cena- que no se explica las causas, una vez descartado el exceso de velocidad. Lo mismito dirá si salgo disparada sobre una de esas autovías nuevecitas sobre las que caen cuatro gotas y parecen el estanque del Retiro.

Pero ya se sabe, los políticos sólo van al bollo, que para eso es su oficio. Lo que más me jode es la connivencia de los medios de comunicación que, ellos sí, deberían contarnos la realidad de lo que pasa y ser nuestros garantes de derechos y libertades frente a los abusos de aquellos.

Pues no señor. Como en tantos otros temas, se limitan a transcribir la versión oficial, con las expresiones exactas de la nota de prensa de turno, no vaya a ser que los acusen de mal documentados o de no contrastar la noticia. Y les importa un pito hacer comulgar a sus lectores con ruedas de molino. Ellos tan anchos.

‘El conductor falleció por exceso de velocidad’. Qué risa. No me digáis que no os retrotrae a la invención del ferrocarril. Cuando la gente no se atrevía a subir al tren por miedo a morir desintegrada, circulando como circulaba a la estratosférica velocidad de 15 kilómetros por hora -o algo así, que no tengo ganas de buscarlo-. Pues nada, ellos, tan panchos.

peligro-conductor-inutilAsí que espero que ni periodistas, ni políticos (ni sus esbirros ejecutores subiditos de madre, que conozco a más de uno), se atrevan a decirme a la cara que les preocupan mucho los muertos en carretera. Porque me van a oír lo que llevo mucho tiempo queriendo decirles en los morros.

Básicamente, que son unos sinvergüenzas. Que nos dejen vivir tranquilos y se preocupen de lo que se tienen que preocupar. A saber:

De las vías en mal estado que se inauguran antes de tiempo para rentabilizar flashes. De las que son indecentes de puro cutre porque el presupuesto se va en pagar comisiones. De endurecer la obtención del carnet de conducir -os lo dice una que aprobó a la cuarta-, pero no con chorradas. De multar con generosidad a tanto asesino como hay suelto, y no me refiero a los ‘jóvenes que van como locos’, que alguno sin duda lo merece, sino a aquellos cuya completa inutilidad va sumando muertos. Aunque no disminuya la cuenta de puntos de su carnet, o su conciencia no se inmute porque ni siquiera lleguen a enterarse.

Y a esos que salen los puentes y fiestas de guardar por el carril izquierdo y no lo sueltan hasta la playa, evitando la peligrosa maniobra a toda costa; a esos que sólo se saben el trayecto del colegio a casa y miran más a su prole que a lo que tienen delante (total, para eso tienen el 4×4-acorazado a todo riesgo):

A esos les diría que tranquilos, que no van a dejar de tener la polla grande (tampoco ellas) por vivir sin coche. Que no sé por qué se empeñan, con lo bien que se va en renfe primera clase, o en iberia first class, o en alsa plus ¿ultra? Que asi podrían viajar si se ahorrasen el coche, el mantenimiento, el seguro, el garaje… Total, para cuatro findes y dos navidades al año. Uy no, que sólo hay una.

Y los demás también estaríamos más tranquilos y, sobre todo, más vivos, que también mola.

P.D. dios, qué rollo tengo 😀

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3 Respuestas a “peligro al volante

  1. ¡Madre mía lo que te ha dado de sí el atropellado!…pero ha estado muy bien tu protesta. Oye, de acuerdo en todo, pero, incluyamos también a los locos del volante que no cumplen los treinta…que hay muchos Ana y a la que se considera “tan experta” al volante que va pintándose en el coche. Si algo me jode es el comentario machista de “mujer tenía que ser”…pero me jode más cuando lo confirman mis propios ojos con la que se está pintando los labios mientras circula por mitad de la Castellana. Un beso

  2. Veo que últimamente te ha dado por las ruedas y la velocidad. 😛 Yo la verdad es que todavía no me he sacado el carnet porque tenía dinero para permitírmelo no tenía tiempo y viceversa, el caso es que siempre me suelen mirar cuando digo que con mis 23 otoños aún no he pasado por la autoescuela pero la verdad es que me he acostumbrado a ir en tren, en autobus o a pateo a los sitios.

    Besos sobre ruedas, Ana.

  3. diosssss que reprimenda, creo que el atropello a sido el detonante de algo que estaba dentro esperando a salir, y salioooooo, con este comentario as tocado todos los palos.
    Yo soy conductor con todos los carnet y en muchas cosas tienes razón, y la prueba del sicotecnico tiene que ser mas rigurosa para evitar lo sucedido.
    y la velocidad con precaución no es peligrosa pero porfavor cuando pases por soto de la marina pasa despacito que hay gente mayor y niños, un beso

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