me gusta la tele

Sí, me gusta la tele. Es más, podría decir que me encanta. Nunca lo había pensado así, pero si haces algo a diario sin que sea obligación me imagino que ya se puede decir que te encanta. A veces me entretiene, algunas me informa -menos que otros medios, eso es verdad-, muchas me hace reír y otras permite que mis neuronas descansen con productos de baja calidad y fácil consumo.

Es más, me gustan los programas del corazón y lo que llaman ‘telebasura’. Veo casi siempre Gran Hermano, Dónde estás corazón y Sé lo que hicisteis, y era fan de Tómbola, Salsa rosa y de Crónicas marcianas. Además, veo otros programas, pero de esos que están bien considerados socialmente, así que no cuentan. Y, sí, los veo porque me gustan, no haciendo zapping ni porque no haya nada mejor y la parrilla sea pura bazofia, que muy buena no es, la verdad.

Por si todavía no estáis escandalizados, os diré también que no me siento peor persona ni más choni cuando consumo esos productos, de la misma manera que no me siento mejor persona ni más culta cuando visito una exposición de Chagall o leo a Dostoievski.

A lo largo de un día hay muchas situaciones, personas y cosas que me aportan en positivo, otras en negativo y otras ni fu ni fa. No todo ha de ser elevación del espíritu, digo yo, que un día da para mucho y si no sería un estrés.

Me encantaría saber por qué nadie se plantea juzgarme igual en otros ámbitos. A veces me apetece comer el mejor jamón ibérico del mundo (que he descubierto en la sierra de Sevilla, no me acuerdo ahora de la marca pero os lo diré para que lo probéis) y otras veces prefiero salchichas con queso de Campofrío. Y no pasa nada. Nadie me mira mal, y nadie me dice que las salchichas son una mierda barata.

Que igual lo son, entendedme, pero no por el hecho de ser salchichas, ni por ser baratas, sino porque estén mejor o peor elaboradas (Además, no es lo mismo ser barato que costar poco dinero, ni ser caro que costar mucho dinero, pero eso es otro debate).

Otra cosa diferente, desde mi punto de vista, es que a un niño o un adolescente que aún no tiene formado su criterio le permitan sus padres ver ciertas cosas (como programas del corazón, películas porno, reportajes de guerra o informativos manipuladores, por ejemplo). Creo que algunas cosas han de verse de mayores y otras requieren de un adulto que explique el asunto como dios manda.

Precisamente por eso, me fastidia que las teles hayan de respetar un horario de protección infantil. A los críos que los protejan sus padres, que es lo que tienen que hacer. Por qué tengo yo que conformarme con ver chorradas por la tarde para proteger a las criaturas de ver un culo (que están hartos de ver en Internet) si luego les regalan videojuegos de ésos que dan ganas de echar la pota según enciendes el cacharro, de puro sangriento. O les dejan quedarse hasta las 12 viendo programas del corazón, que son de lo más educativo. Que no conozco a un solo padre que lo reconozca ni a un solo niño que no sepa quién es Yola Berrocal.

Tampoco sé en qué mandamiento universal ha dejado dicho dios que la tele está para informar, educar y no sé qué más responsabilidades sociales. Sí sé de algún teórico de la comunicación que le ha adjudicado esas funciones y más, pero yo no estoy de acuerdo para nada y, como hace tiempo que aprobé con la loca encantadora de Margarita, ya puedo opinar a gusto 😀

¿Por qué los medios han de soportar el peso moral del mundo? Y, suponiendo que tuviesen que apechugar con él, ¿por qué he de soportarlo yo también?

Me parece mucho más escandaloso que un programa que se declara informativo ‘serio’ y representa a la línea editorial de una cadena nos cuente opiniones con pinta de informaciones, o manipule o recorte. Tampoco me gustan esas prácticas en los programas del corazón -sobre todo cuando van presumiendo de periodistas- pero, desde luego, convendréis conmigo en que el daño a la ciudadanía es mucho más leve.

Por si no lo he dejado bien claro, que me lío yo sola, no estoy diciendo que los programas del corazón o los realities sean todos buenos. Lo que digo es que no son malos por defecto y, aunque lo fuesen, verlos no provoca estigmas en los espectadores ni cojera, ni nada de nada. Y, mira, gracias a ellos sacio la curiosidad morbosa que -creo- todos llevamos dentro y no me dedico a cotillear en la vida de la gente de verdad, la que me rodea (como hacen muchos).

Que aunque se hayan echado tantas pestes -y se sigan echando- sobre ella, la tele es un medio maravilloso. A muchos nos abrió por primera vez las puertas del mundo y, ahora que Internet la ha superado en eso, nos sigue entreteniendo, evadiendo cuando lo necesitamos, e incluso emocionando alguna vez.

Orgullosa estoy de ver lo que me da la gana. No sé si pueden sentirse igual esos que dicen que sólo ven los documentales y los informativos, que 9 de cada 10 ciudadanos sólo perciben lo que pasa en el mundo a través de la tele. Y eso sí que es pobreza.

telebasura1

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7 Respuestas a “me gusta la tele

  1. echo o la programación infantil de mis tiempos mozos, todo cambia y evoluciona pero el giro que ha dado la tele y su programación (más la publicidad) me han dirigido a otros medios principalmente internet y las descargas. enciendo 5min. la tele a diario para dar sonido a mi casa por la mañana mientras desayuno. si por mí fuera la cambiaba por cinco minutos más con un amigo al que aprecio por unos besos que se me quedaron cortos… a veces vivimos demasiado rápido y sólo nos acompaña el mando de la tele en el sofá de un frío invierno, nos acomodamos…

  2. He descubierto desde hace un año…lo único que me une a la televisión y son los programas estos últimos de Madrileños por el mundo y Mi cámara y yo. Tú Ana no puedes, creo, disfrutar de ellos porque creo que ambos son de Telemadrid y es una pena porque …te ¡encantarían! La demá televisión paso de ella…ah no de mi House no paso, que su entrada en mi vida es una de las mejores cosas. ¡Adoro a House! adoro su ironía y aspecto desaliñado…adoro…bueno que esto es sólo un comentario….ya le dedicaré un blog. Un beso.

  3. Me encanta la cuidada selección de imágenes que siempre haces para las entradas de tu blog.
    Winnie, ¿por qué no avanzas un pasito?
    Maddriz, ¿por qué no retrocedes un pasito?
    Somos muchos los anónimos que nos alegraríamos leyéndoos.
    Un abrazo a todos.

  4. gracias, lindoro, me alegro de que te gusten y me uno a ti absolutamente en el resto del comentario
    (incluido el abrazo)

  5. A mí también me encanta la tele y reconozco que lo que más me gusta son los programas alegremente denominados “telebasura” por gente de un criterio tan elevado como mi vecina del quinto, que lee el “Hola” todas semanas… no sé si me explico… Digo yo, como Ana que hay tiempo para todo, no? Y que por qué una partida de mus, hacer calceta, tirarte en parapente, hacer senderismo, jugar al parchís y un larguísimo etcétera de planes para pasar el rato son absolutamente respetables a pesar de aportar más bien poquito al acervo cultural del que los disfrute y una noche de Gran Hermano es tan propio de infradotados. Por supuesto no pretendo alimentar mi espíritu con la última de la Milá, eso se lo dejo a Kafka, a Hesse, a Sartre… (que parece que si una eleva el pistón es una pedante, que también me jode, no te creas!!!) pero es que hay noches (o días o ratos…) en las que el espíritu está descansando y el cuerpo a mí, me pide carnaza!!!!!

  6. Por cierto, que me quedo con ganas de disertar también un rato acerca de lo insegura que se siente una cuando no tiene interlocutores con los que hablar del último expulsado de GH (porque te topas enseguida con lo de “Cómo puedes ver esa mierda!!???”) ni tampoco a quién recomendar “El extranjero” de Camus que acabo de leer como por cuarta vez y cada vez encuentro un matiz nuevo o con quien compartir la sensación que a uno se le queda con el desenlace de “El proceso” de Kafka, nadie a quien recomendar “Mortal y rosa” de Umbral. Cuál es el “término medio” para que nadie te considere un bicho raro? Por qué han de ser incompatibles? Me río yo de la gente que te mira por encima del hombro por disfrutar de un buen reality y luego te recomiendan leer a Bucay, ejem, ejem… con todos mis respetos que yo ya he confesado que me encanta Stephen King!!!!! Del mismo modo que hay días en que a uno le apetece quedarse en casa con el pelo sucio en una coleta y una chaqueta vieja de lana raida y otros en los que te nutres con la mejor de las cremas, te perfumas y te calzas unos Choo’s para comerte el mundo, no????

  7. gracias, optimista. te leo y definitivamente vamos a ser almas gemelas 🙂

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