madres problema

Desde luego, hay gente pesadísima. Personas que se empeñan en hablar siempre de un mismo tema, sin importarles un pito sus interlocutores o el contexto de la conversación. Se me están ocurriendo varias ahora mismo. Las más pesadas son dos señoras que conozco a las que tengo que ver a menudo y que no saben hablar más que de sus hijos.

Nada más verlas, desde luego, se puede entender fácilmente que su vida está vacía de todo, excepto de retoños. Digo yo que podían ocupar su tiempo libre -que por lo visto tienen mucho- en descubrir nuevos horizontes. O, por lo menos, no darnos la tosta a los demás día tras día.

Pienso muchas veces que soy rara. No suelo preguntar a la gente por su vida privada, ni meterme en asuntos que no me conciernen, y me ruboriza que me cuenten detalles íntimos que yo nunca contaría a nadie excepto a mi pareja; la curiosidad morbosa la tengo cubierta con los programas de tele del corazón.

Imagino que eso me convierte en antisocial directamente. Pero os aseguro que no. Los que me conocen lo saben y me cuentan lo que consideran oportuno. Y escucho encantada porque, por supuesto, me interesa saber cómo se siente la gente que conozco.

Pero hay algunos que más que ponerte al día de sus cosas lo que hacen es agarrarse al monotema y hacer sufrir al respetable. Suelen ser personas que van de víctimas por la vida. Uno de los perfiles más acusados es el de madre-problema, esas tías que se creen que por tener hijos ya son lo mejor del mundo y los demás unos egoístas porque no sufrimos como ellas.

Que yo sepa, su único mérito demostrable consiste en haber echado un par de polvos sin condón y no haber puesto remedio. A partir de ahí, todo es discutible, y ser madre o padre es mucho más que eso. No todos los que tienen hijos deberían arrogarse tan noble título. Y conozco a más de un padre y madre que lo son con mayúsculas, a pesar de no haber procreado. De hecho, conozco a una chica que lo está intentando desde hace poco, y ya se le ve a la legua que no va a ser una madre-problema, sino una madre-alegría-optimista 😉

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Pero bueno, a lo que iba, igual que a veces descubres personas tan interesantes que te pasarías una vida escuchando, hay otras que te torturan con su monótono repertorio. Me parece muy bien que me cuenten que esta mañana el niño se ha hecho un esguince desayunando y lo complicado -y abnegado- de su actuación socorriendo a la criatura.

Pero cuando cada jornada se convierte en una historia de sufrimiento materno, ya te planteas si no será todo cuento. Que si no me come y no sé qué voy a hacer, que si hoy no he dormido porque tenía fiebre, que si la ropa que le gusta es carísima, que si no sabes los gastos que tienen los niños… Cosas que nadie medianamente normal contaría cada mañana sobre sí mismo. Pero es que es tener descendencia y volverse como loros.

No sé, de verdad. Yo entiendo que les haya cambiado la vida tener hijos, pero no me parece justo que pretendan amargárnosla a los demás también. Me importa un carajo cuántos miles de euros se gastan al año en pañales o de qué marca se llevan los cochecitos, o cuáles son las diferencias entre los síntomas del sarampión y los de la rubeola.

Yo no me paso cada día de la vida contando mis experiencias gatunas o aburriendo a mis amigos con las venturas y desventuras de mi primo el de Cuenca. Si ser madre -los padres suelen ser menos pelmas- es un coñazo, lo siento mucho, de verdad, pero yo no tengo la culpa. Además, eso hay que pensarlo antes, que referencias no faltan.

Y, no, ya he comprobado que sus discursos no tienen como fin buscar remedios. Al principio intentaba ofrecerles sugerencias, incluso alguna vez llegué a proponerme como canguro (sí, aunque parezca imposible) para una noche de asueto. Pero las madres problema no quieren escuchar, si pusiesen remedio se les acabaría la función. Indefectiblemente, la respuesta suele ser: ‘Ay, chica, qué fácil lo ves tú todo. ¡Cómo se nota que no tienes hijos!’.

Ayer, tras una hora seguida escuchando lamentos sobre lo dureza de la maternidad, encaminados a dejar a sus protagonistas como santas y mártires, ya me harté. Sobre todo, porque al terminar la perorata se permitieron decirme con condescendencia: ‘Qué suerte tú, que no tienes esos problemas’.

Me lo pusieron a huevo. No pude por menos que contestar: ‘-Ni los tendré nunca, ya he escarmentado en cabeza ajena de escucharos a vosotras. -Uy, no, pero si  los hijos también dan muchas satisfacciones… – Pues cualquiera lo diría, escuchándoos. Nunca os he oído otra cosa que quejas.’ Fin de la conversación.

Pues eso, que si tantas satisfacciones les dan, ¿por qué será que no hacen más que quejarse? Si es para darse importancia, creo que consiguen justo lo contrario. Yo, desde luego, las considero personas amargadas e incompletas que pasan por la vida sin que la vida pase por ellas.

Y, como dice mi madre, ‘A mí que no me cuenten historias. Cuando erais los tres pequeños, los pañales no eran desechables, los potitos no existían y tu padre y yo trabajábamos, nos ocupábamos de vosotros y salíamos con amigos y de viaje los cinco cada fin de semana. Los problemas se resolvían y punto. Yo he aguantado a los míos, así que cada uno que aguante a los suyos’. Pues eso.

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6 Respuestas a “madres problema

  1. Y más aún…mi madre parió 9 hijos, trabajó en casa toda su vida para que mi padre trabajase fuera. Yo nunca sentí esas cosas que las madres de hoy día dicen y se quejan. Efectivamente hace 40 años los pañales no eran desechables, los potitos no existían …pero ¿sabes que existía Ana? la simple y “gran entrega” de unos padres con los hijos que habían traido a este mundo. Yo viví una Paternidad Responsable por parte de los míos….y nunca podré agradecerlo bastante.

  2. Joder, lo de hoy ya ha sido de pelillos de punta!!! Suscribo en un 100% absolutamente todo lo que has querido compartir hoy con nosotr@s. Tienes la capacidad, además, de expresarlo con una claridad absoluta y un sentido común admirable. Tengo por costumbre no preguntar a nadie acerca de su vida privada y dedicarme a escuchar con atención lo que la gente que me rodea quiera contar. Tampoco me gusta que me pregunten demasiado y tiendo a mandar a la mierda sin más a aquel al que intuyo un afán inquisitorio que trate de sobrepasar la línea de mi intimidad, que por supuesto, es absolutamente subjetiva y sólo YO puedo definir. Por eso mismo, por contradictorio que pueda parecer, me decidí en parte a crear mi blog (gracias, por cierto, por tu guiño, me sentido aludida… a lo peor soy una chulita…) por estar un poco hasta los cojones de que mes a mes la gente me preguntase qué tal todo (cierta gente más de una vez al mes, que estaba yo hasta los putos huevos de hacer a la gente entender que uno sólo se puede embarazar UNA VEZ AL MES y que si ayer NO estaba embarazada va a ser que HOY tampoco!!!!!) … no sé si me explico, fue un poco un arranque a lo Umbral y una manera de hacer que aquel que quiera saber de mí “se lea mi libro”, no te jode!!! Que escribiré cuando yo quiera, cómo yo quiera y hasta dónde yo quiera!!! Del tema de las “madres coñazo” podría escribir una tesis doctoral, y creo que ya me he extendido lo suficiente en este comentario… jajajajaaaaaa

  3. ahora me releo y sorry por mis tacos 😦 pero es que has tocado un tema que me enciende!!!!! la próxima vez trataré de contenerme un poco más…
    Besiños y esta tarde escribiré algo, tenemos cita a las 15:00 my friend y yo para que nos cuenten los resultados de su traumática y dolorosa “pajilla” jajajajajaaaaa!!!!!!

  4. Pues como bien dices hay muchos que sin tener hijos son mucho más padres que esas supuestas madres coraje. Sin ir más lejos a mi me criaron mi abuela y mi tío Edu y les estoy muy agradecido, aunque mi tío hace ya 4 años que se murió nunca le olvidaré.

    Besos.

  5. Winnie, qué envidia me das con eso de tener 8 hermanos, siempre me ha parecido que una casa así tenía que ser lo mejor del mundo, y unos padres así muy especiales

    Como tu, reikjavik, eso es casi más suerte todavía, que dos personas que no son exactamente tus padres te quieran incluso más y te cuiden incluso más que ellos. Sé lo que es eso porque tengo amigos en tu mismo caso y la relación es más especial que una normal de padres e hijos. Haces bien en no olvidarlo nunca, cariño.

    Qué gracia me ha hecho eso de “que uno sólo se puede embarazar UNA VEZ AL MES y que si ayer NO estaba embarazada va a ser que HOY tampoco!!!!!” 😀
    por supuesto que el guiño iba para ti, mi querida optimista, y no te preocupes por los tacos, yo soy exactamente igual cuando me tocan estos temas

  6. Ana, ojalá todas fuesen capaces de asumir tan sólo un tercio de todo lo que dices en este post.
    No hay nada más tedioso que una madre con profesión de madre.

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