chinos

Yo es que alucino con las tiendas de chinos. Piensas en lo más raro que se te ocurre. Vas, y lo tienen. Lo mismo encuentras un cortador especial para alcachofas (en tres colores distintos) que una funda de violín con dibujo de Pikachu incluido. Me encantaría saber cómo hacen la lista de productos. Mira que se adaptan rápido a las necesidades del mercado. Otra cosa son los diseños. Ahí sí que no hay mercado que valga, te tienes que amoldar tú a sus gustos, que son… chinos, chinos.

Pero, oye, cuántas veces nos salvan una cena de última hora, una tarde de domingo sin tabaco, o las pilas del vibrador, que se te acaban cuando más falta hacen. Qué horarios. Da gusto. En pocos años habrán expulsado del mundo a los comerciantes saboríos, esos que, cuando faltan 30 segundos para la hora, te dan con la puerta en las narices aunque supliques bajo la lluvia.

Y sí, hablarán un poco raro (mi amigo Yang lleva 25 años en España y aún me cuesta entenderlo), pero quería verme yo intentando otro tanto en Shanghai…

Eso, por no hablar de los restaurantes chinos, donde puedes comer a casi cualquier hora y bien barato. A mí me encantan desde pequeña, cuando nos llevaban mis padres. De hecho, todas las noches de Reyes cenamos en uno, ya es tradición. A veces la pedimos a casa, y a los chiscos les encantan los tallarines con verduras y la ternera picante. Y qué ilu los regalitos que te traen con la cuenta 🙂

Por cierto, Blueyes, en Madrid los hay espectaculares. Sí, es una indirecta. Con tanto hablar de comida china en tu blog he recordado que hace mucho que no vamos a uno. No estaría mal aprovechar cierta semana de diciembre, que me ha dicho un pajarito que igual podemos invitar a la cena a algún bloggero más…

El único que me lleva últimamente es Doodo, a uno buenísimo que hay en Las Tablas, que no sé cómo se llama. Lo que no se me logra ni de coña es una cena que me ha prometido en el mejor mexicano del mundo mundial, y que llevo meses esperando. Uy, no, que era una noche de baile hasta morir en la pista. ¿O eran unas cigalas en Santander? A ver si me estoy liando…

Bueno, ahí queda dicho, si alguno se anima, mi agenda escolar tiene siempre huecos libres para citas gastronómicas, y ya llevo toda la semanita a infusiones, intentando bajar el ponche segoviano y la bolsaza de gominolas del finde, y haciendo hueco para la cena de esta noche en Vilalcázar de Sirga (Palencia) que promete ser espectacular, ya os contaré

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4 Respuestas a “chinos

  1. Yo también adoro los chinos. De hecho, recuerdo que en Valladolid, con mi grupo de amigos de la residencia del segundo año, a veces íbamos a comprar a los chinos por puro aburrimiento. Es genial ver la de cosas que hay. Recuerdo aquel día que me llevé la estantería de mis potingues por cinco euros xDDD.

    En cuanto a lo de la comida china: cállate perra, que me entra hambre. Sabes que me encanta cenar contigo, así que esa cena la tienes más que asegurada. Aunque he de decirte que de la elección del lugar te encargarás tú, bonita, que yo no tengo ni zorra idea. ¿Qué te parecería un concierto de jazz en Huertas después de cenar, acompañado de un fantástico Jack Daniels? No te hagas la dura… sé que te encanta la idea…

    Besos azules, reina.

  2. Bienvenida a este complicado mundo de los blogs… al principio pensé que chiscos ser refería a chicos que a lo mejor te dan algún que otro quebradero de cabeza, pero me gusta más que sean unos gatos… y lo de los chinos puesto toda la razón que te salvan poder continuar con el vicio, y no sé si me estoy refiriendo al tabaco precisamente… perdóname, que estoy un poco espesillo.

  3. Ay los chinos, yo me lo paso pipa con ellos. Yo no sé fuera de Madrid cómo serán pero aquí lo que más me divierte es cómo pasan de aprender el español…los rumanos te lo hablan todo, pero mis adorables chinitos del barrio..sí sí..no no no…

  4. Si no llega a ser por nuestro adorable Diego no me cosco de que has emprendido el vuelo a tierras wordpresseras… si es que estoy en la inopia.

    Los chinos son la caña, con decirte que hace algunos año me compré un mp3 con forma de cruz en uno de Granada xd Lo malo es que una noche se me cayó por el lado de la cama que da a la pared y no me cosqué, y claro al pegar la cama a la pared después de hacerlo escuché un crujido “sospechoso”. Besos. ^_^

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