Después de tanto tiempo de no poder dedicar un rato a recorrer la blogosfera como dios manda; desacostumbrada ya a escribir con los chiscos; me cuelo aquí de puntillas.
Para que no se diga que en el blog de los chiscos no existe el verano, que es lo que más nos gusta en el mundo.
En este mes de fiestas, playas y homenajes gastronómicos al aire libre. Aunque desde la meseta castellana -que este año se niega a ser también tórrida- se eche de menos el olor a nivea…
A ver si va a ser verdad esto de la crisis. Sigue sin haber dónde aparcar, y las terrazas y los bares están llenos. No sé, quizá agosto nos regale por fin las calles vacías, esas que tanto me gustan.
Lo que está claro es que, si julio fue bueno, agosto será mejor, porque va a comenzar con un concierto -o dos, ya veremos- del Boss, y luego pienso hacer visitas a mis amigos, aunque sean cortas, cenitas varias, y seguro que más de una escapada a la playa.
Después de mil años hoy inauguran la autovía que une la meseta con Santander -qué gusto, estoy deseando estrenarla- y, por si fuese poco, la última semana me voy a dedicar íntegramente a mi verdadera vocación: darme a la piña colada en una playa caribeña…
No me digáis que no pinta bien la cosa. Cómo no me va a gustar el verano!
Un beso a todos. A los que estáis ya a remojo y a los que no. A los que ya habéis vuelto morenos y a los que aún estáis eligiendo bronceador (ah, no, que ahora se dice protector solar







